EL DADAISMO
El dadaísmo es un movimiento artístico y literario que surgió durante la Primera Guerra Mundial como una forma de protesta ante los cánones estéticos dominantes. El término tiene su origen en el francés dadaïsme.
Ejemplo ilustrativo de lo que era el dadaísmo para sus creadores es este texto.
Coja un periódico
Coja unas tijeras
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema
Recorte el artículo
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa
Agítela suavemente
Ahora saque cada recorte uno tras otro
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa
El poema se parecerá a usted
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendido del vulgo.
Tristan Tzara, seudónimo de Samuel Rosenstock, poeta y ensayista rumano está considerado como el primer impulsor de este movimiento que se burlaba de las manifestaciones artísticas y que pretendía destruir las convenciones propias del orden establecido.
El dadaísmo nació en Suiza en donde muchos intelectuales y artistas de toda Europa estaban asilados. En 1916 en el Cabaret Voltaire coincidía todo este enjambre de personalidades entre ellos el escritor alemán Hugo Ball, y Jean Harp, también considerados iniciadores del dadaísmo
El movimiento trascendió la vanguardia artística y supuso una crítica a los valores vigentes durante la Primera Guerra Mundial y los años posteriores.
Esta pretensión revolucionaria hace que el dadaísmo suela ser conocido como el anti-arte. Sus integrantes apelaban, por ejemplo, a materiales inusuales para la confección de las obras artísticas.
La libertad absoluta, lo inmediato, la contradicción y la espontaneidad del dadaísmo buscaban derrocar las leyes de la lógica, el pensamiento inmóvil, los conceptos abstractos, lo universal y la eternidad de los principios. Los dadaístas proponían el caos por sobre el orden y llamaban a romper las fronteras entre el arte y la vida.
Muchos fueron los autores que formaron parte del dadaísmo y que dejaron su profunda huella en el mismo y en el arte en general. Este sería el caso de Marcel Duchamp, artista francés conocido por obras tan singulares como “La fuente” (un urinario), o del norteamericano Man Ray, que tiene entre sus trabajos más emblemáticos a “La arquitectura de tus huesos”.
El pintor alemán Kurt Schwitters es otro de los miembros relevantes del dadaísmo, una corriente dentro de la que destacó por llevar a cabo collages donde el material principal que usaba y que se convertía en protagonista era el papel usado. No obstante, también podríamos destacar a Hans Richter o a Richard Hülsenbeck.
Aunque los orígenes del nombre del movimiento no están claros, se cree que Tzara eligió dicha nominación por los primeros balbuceos que realiza un niño “dada”. El movimiento buscaba crear una nueva forma de arte partiendo desde cero, tal como empieza un niño su camino por la vida.
Sin embargo, para otros autores, y en base a lo que comentaron diversas ilustres figuras del citado dadaísmo como sería el caso del poeta franco alemán Jean Harp, el nombre de este movimiento cultural lo consiguió Tristan Tzara a partir de un diccionario en el que buscó la palabra más absurda.
En este caso, la encontró y la empleó. Nos estamos refiriendo al vocablo francés dadá que puede traducirse como caballo de madera.
La influencia del dadaísmo hace que, en la actualidad, todavía se debata sobre qué es el arte y qué creaciones deben ser consideradas como artísticas. La ausencia de reglas fijas y convenciones que promulgaban los dadaístas aún tienen vigencia para muchos artistas.